LO BUENO, LO MALO Y LO FEO: ACADEMIAS PREUNIVERSITARIAS. ¿LAS NECESITAMOS?
En el Perú, solo el 3% y el 10% de los alumnos de secundaria tienen un nivel aceptable en Matemáticas y Comprensión de Textos respectivamente (Estudio Nacional del Ministerio de Educación en el 2005). La pregunta es ¿están realmente preparados los alumnos para ingresar a
El divorcio
Para el ingeniero Martín Palma Lama, ex director regional de Educación y docente de la Universidad de Piura: “Hay un divorcio entre lo que pasa en los centros educativos y lo que sucede en las universidades”. Explica, desde su experiencia, que hay razones que saltan a la vista. Las más importantes: la falta de objetivos claros en colegios y universidades, de hábitos de estudio de los alumnos y de vinculación de las instituciones educativas con su entorno.
Los exámenes de ingreso están diseñados para captar al tipo de personas que la Universidad desea tener y formar profesionalmente, pero, de ser así, ¿por qué el Ministerio de Educación y la Asamblea Nacional de Rectores marchan cada uno por su lado? ¿No sería más adecuado trabajar juntos estrategias y competencias? Parece ser que cierto recelo se vislumbra.
Academias. ¿Las necesitamos?
Al terminar el colegio, ciertas preguntas se tornan importantes: ¿Qué voy a hacer de mi vida? ¿Estudiar o trabajar? Si la respuesta es “estudiar”, ¿dónde? Es una decisión complicada que tiene mucho que ver con la condición socioeconómica de la familia y las presiones internas.
Asumiendo que el casi 30% de la población peruana pertenece a la clase media – media o media – baja, es de esperarse que las universidades nacionales se conviertan en la tabla de salvación, pero para alumnos que vienen, prácticamente en su totalidad, de un colegio del Estado y que, por cierto, van a enfrentar la prueba de admisión más competitiva de todas: la que plantea una universidad que recibe la súplica de abrir sus puertas a 30 mil o 40 mil jóvenes al año. Tal como en la selección natural, solo los más fuertes sobreviven.
Para Jesús Huamán, Licenciado en Educación Secundaria de San Marcos y jefe de la plana de Lengua del centro preuniversitario Pamer, el rol de la academia es necesario, pues el alumno de colegio ha sido formado con una currícula muy pobre que no desarrolla su capacidad y con un maestro que no se da abasto con la gran cantidad de educandos en el aula.
Asimismo, indica que el rol del maestro en el colegio nacional, según su experiencia, se ha convertido verificar que los alumnos pasen el año escolar sin mayores complicaciones y que en la academia el número de alumnos puede masificarse, ya que no se tiene el sentido de la educación integral, pues el alumno acude a clases con un objetivo interiorizado, lo que no ocurre con los colegiales.
Un mal necesario
Rosa Cusipuma, catedrática de la UNMSM (Universidad Nacional Mayor de San Marcos menciona: “(Las academias) son un re – mal necesario. La educación que reciben los alumnos, ya sea pública o privada, no es buena para todos; por ende, se necesita de la academia. Y te aviso que no van a desaparecer: siguen existiendo en Corea del Norte, en Japón y Estados Unidos. Pese a que suba el nivel de la educación se van a necesitar, ya que ahora cumplen un rol distinto".
Es una realidad el hecho de que hay una brecha grande entre el colegio y la academia, un abismo que muchos temen observar, sobre todo porque no hay políticas educativas que se encarguen de este punto. Parece ser que la intención seria que se tuvo fue la idea del bachillerato. Para Palma Lama estos dos años extra eran importantísimos, pues al decidir qué camino tomar luego del colegio, el alumno no decidía sus próximos cinco años, sino toda su vida. Y para esto sí que se necesita madurez.

